24 de junio de 2026

Gobernar también es llegar a tiempo…

Frontal Mx La Voz que Marca la Agenda

FRONTAL MX | La voz que marca la agenda.

  • Hay políticos que llegan con promesas de transformación. Otros llegan con proyectos. Y algunos, lamentablemente, llegan tarde.

En Ciudad Madero, los retrasos del alcalde Erasmo González Robledo, mejor conocido como «El Capitán», han dejado de ser una simple anécdota para convertirse en un tema recurrente entre los ciudadanos. Lo que antes podía interpretarse como un contratiempo ocasional hoy parece haberse convertido en una costumbre que comienza a generar más que incomodidad.

La situación alcanzó un punto preocupante durante un evento en la colonia Hipódromo, donde una persona de la tercera edad sufrió un desmayo mientras esperaba la llegada del presidente municipal. Testigos aseguran que la espera se prolongó por varias horas, obligando a numerosos asistentes, entre ellos adultos mayores, a permanecer bajo condiciones poco favorables antes de que iniciara la actividad.

Más allá de las explicaciones que puedan existir, el hecho deja una reflexión inevitable: la puntualidad también es una forma de respeto.

Cuando una autoridad convoca a los ciudadanos, establece una cita que implica un compromiso mutuo. Los asistentes organizan su tiempo, modifican sus actividades y acuden con la expectativa de ser escuchados. Lo mínimo que esperan a cambio es consideración.

Resulta paradójico escuchar discursos sobre cercanía con la gente mientras, en la práctica, son los ciudadanos quienes deben adaptarse a los tiempos de quienes gobiernan. La empatía no se demuestra únicamente desde un micrófono; también se refleja en acciones tan sencillas como cumplir un horario.

Y cuando se trata de adultos mayores, la responsabilidad es aún mayor. No todos tienen la misma resistencia física ni las mismas condiciones de salud. Hacerlos esperar durante largos periodos no solo representa una falta de consideración, sino un riesgo que ninguna administración debería permitirse ignorar.

La imagen de una abuelita desvanecida mientras aguarda la llegada de un funcionario público es una fotografía incómoda para cualquier gobierno. No por el hecho aislado en sí, sino porque simboliza una percepción cada vez más extendida: que el tiempo de los ciudadanos vale menos que el tiempo de quienes ocupan el poder.

Gobernar implica mucho más que encabezar eventos, cortar listones o pronunciar discursos. También significa honrar los compromisos más elementales con la ciudadanía. Entre ellos, uno que parece sencillo pero que dice mucho sobre una administración: llegar a tiempo.

Porque cuando la autoridad se retrasa constantemente, el mensaje que recibe la gente es claro. Y ese mensaje no habla de eficiencia ni de cercanía.

Al final, el respeto se mide en acciones. Y en política, como en la vida, el reloj también cuenta.

Quizá sea momento de que «El Capitán» recuerde que ningún barco llega a buen puerto cuando su tripulación pasa horas esperando en el muelle.